0

Galletas caseras

Hace unos días sacamos de la biblioteca un libro de Isadora Moon en el que además de la historia de la pequeña hada-vampira venía una receta de galletas, lo cual me parece una idea genial para entretener el tiempo cuando no hay cole. La cocina es a mi modo de ver un espacio de experimentación y aprendizaje fabuloso.

Pichón quería que las hiciéramos pero tuvimos que adaptar la receta bastante ya que no teníamos algunos de los ingredientes y como lo que finalmente nos han salido poco tiene que ver con el original me atrevo a publicarlo aquí. Se trata de unas galletas muy sencillas. La receta original llevaba azúcar glasé, mantequilla y esencia de vainilla. Las nuestras no tienen nada de eso pero aún así nos ha parecido a todos que están ricas y crujientes, algo que nunca solía conseguir. Os cuento.

Ingredientes:

  • 100 ml AOVE (la verdad es que no he medido el volumen sino que he puesto en la báscula la opción ml y lo he pesado por lo que no estoy segura de si es realmente esa cantidad)
  • 50 g de azúcar panela
  • 1 huevo
  • 240 g de harina

Preparación:

  1. Poner el horno a calentar. A 180° con calor arriba y abajo, sin ventilador.
  2. Mezclar bien la panela con el AOVE en un bol. Yo lo he hecho a mano.
  3. Añadir el huevo a la mezcla y seguir mezclando hasta que esté uniforme.
  4. Ir añadiendo la harina tamizada poco a poco e ir mezclando. Esta vez he usado harina de trigo pero yo creo que con cualquier harina sin gluten quedarán bien.
  5. Cuando toda la harina esté incorporada pasar la mezcla a la encimera enharinada y amasar.
  6. Estirar la masa para poder cortarla con los moldes elegidos. O sino hacer bolitas de masa y aplastarlas con la mano.
  7. Poner sobre el papel vegetal con el que os recomiendo cubrir la bandeja del horno.
  8. Hornear durante 8 minutos o hasta que estén doradas. Dejar reposar con el horno apagado unos minutos y después sacar a una rejilla para que se enfríen.

Y como muestra, esta foto. Las hemos guardado en un tarro hermético pero nos han gustado tanto que dudo que duren demasiado, así que… ¡Repetiremos!

Galletas caseras

0

GRAN nevada madrileña

De los madrileños se dice que somos muy chulos, más chulos que un ocho, así que tan chulos somos que si los madrileños no pueden subir a la sierra a disfrutar de la nieve, la nieve baja a nuestras ciudades para que disfrutemos de ella. Bromas a parte, hoy Madrid sigue enterrada bajo un manto blanco increíble, como jamás en mi vida había visto después de unas 29 horas nevando sin descanso.

Las calles anegadas de nieve se llenaron ayer de gente, la mayoría a pie pero muchos con sus trineos, sus esquíes, sus tablas de snow… Han aparecido muñecos de nieve gigantes y en la parte más triste personas que se han quedado bloqueadas con sus vehículos en la carretera, multitud de árboles rotos, basuras sin recoger, comercios cerrados… E incluso algún fallecido.

La verdad es que para los que tenían ganas de dejar 2020 atrás, como si la pandemia fuera cosa del calendario, habrán podido comprobar que 2021 empieza con fuerza.

Se retrasa al menos dos días el comienzo del cole, aunque la verdad es que Pichón no se ha quejado, incluso todo lo contrario. Tal vez tiene ganas de jugar algunos días más con lo que le dejaron los Reyes Magos.

Papi por su parte ha recuperado su pista indoor de entrenamiento y como en los días más duros del confinamiento ha estrenado las últimas zapatillas que se compró para correr en casa: de la cocina al salón cual hámster en su jaula.

En los días que vienen supongo que se recomendará teletrabajo siempre que sea posible porque está claro que los servicios de limpieza tardarán algunos días en despejar las calles y más teniendo en cuenta las temperaturas gélidas que se esperan.

El teletrabajo, una de las cosas buenas que ha dejado la pandemia. Qué pena que normalmente cambiemos y busquemos alternativas cuando las cosas se ponen feas.

Muñeco de nieve gigante en Paseo de los Pontones

Y edito para añadir que cualquier situación es buena para educar a nuestra prole. Esta mañana hemos salido pronto a dar un paseo con las niñas y hemos visto como algunos vecinos del barrio se afanaban en limpiar los accesos de los garajes y hacer pequeños senderos por los que llegar desde los accesos de los portales hasta las zonas limpias de las calzadas. Cuando hemos llegado a nuestra urbanización había algunos vecinos haciendo lo propio en la nuestra y nos hemos puesto a hacer el relevo con los pocos utensilios que había: una pala, una plancha de metal, un recogedor y un palo de escoba para picar el hielo. Incluso Pichón ha ayudado cogiendo bloques con la mano y desplazándolos a la zona con nieve.

0

Cambiar gomas de los pañales de tela

Las últimas semanas veníamos fijándonos que el pipí se fugaba casi siempre de los pañales de tela de Pepita obligándonos a cambiar de ropa a la peque más de lo deseable. Fue Papi el que se dio cuenta de que la goma de las barreras antifugas estaban dadas de sí y ya no ajustaban. En parte normal, porque estos pañales son los que usamos con Pichón durante los últimos 10 meses que llevó pañales y la peque ya cumple 17 meses: 27 meses de uso y lavados se notan. Los dos que nos regalaron para Pepita aún se mantienen bien.

Como por lo demás los pañales se conservan bien, no huelen ni tienen ninguna otra tara, busqué por internet si a alguien ya se le había ocurrido cambiar las gomas para así saber si era difícil o podía atreverme a hacerlo y encontré una web que nunca había visitado, a pesar de que usamos un nombre parecido: El mundo de Mapi. Detrás de ella está Rocío quien compartió hace tiempo esta entrada explicando cómo adecentar los pañales de tela estropeados por el uso.

La verdad es que a poco que se sepa coser y tomando un par de precauciones el cambio no es difícil de realizar ni lleva mucho tiempo. Supongo que se podría hacer a máquina pero yo no tengo así que los he cosido a mano.

¿Qué necesitas?

  • Una aguja de grosor medio, hay que coser varias capas por lo que una muy fina podría doblarse.
  • Hilo de coser. Yo estoy usando para todos hilo blanco de poliéster porque me parece que es un hilo resistente y el color no se nota demasiado ya que estoy intentando descoser lo mínimo.
  • Goma elástica. En la mercería le pedí a la dependienta goma fina para meter dentro de una costura. Es una goma plana de unos pocos milímetros de ancho.
  • Un saca hilos para descoser las costuras.
  • Dedal.
  • Algunos alfileres.
Materiales: falta el dedal que ha desaparecido y os aseguro que lo estoy echando de menos 😟

A la faena:

  1. Descoser con ayuda del saca hilos las costuras de los extremos de las barreras antiescapes con precaución para no romper la tela del pañal.
  2. Una vez sueltas las gomas, antes de sacarlas, te cuento un truco que facilitará mucho la tarea. En lugar de sacar la goma vieja directamente lo que he hecho ha sido unir la nueva a uno de los extremos de la que iba a sustituir con un par de puntadas y luego ya he tirado del otro extremo de la goma vieja para que la nueva quedase dentro de la costura. Si sacas la goma sin meter la otra te tirarás un rato para introducir la nueva en la costura y si haces un nudo (como he hecho yo en el primer intento) corres el riesgo de que se suelte y tengas que meter la goma nueva sin ayuda de la vieja. He intentado pasarla con un imperdible pero ha sido imposible porque el imperdible se me abría, se doblaba… así que se me ha ocurrido pasar un cordón de los zapatos, de estos que en el extremo tienen un plástico duro: genial. Sin embargo, lo más rápido y fiable es lo de coser la goma nueva a la vieja y tirar de esta última.
  3. Asegurar uno de los extremos de la goma cosiéndolo al pañal.
  4. Tensar la goma tirando del otro extremo y coser para fijar como hicimos con el otro extremo.
  5. Cortar la goma sobrante. Lo hago una vez que están cosidos los dos extremos para que no se me escape.
  6. Coser el bies que cubre toda la zona en ambos extremos (donde hemos abierto para sacar las gomas). Como son varias capas de tela, yo he usado unos alfileres para fijar el bies y tratar de evitar que se moviera, cosiendo sobre la marca de las antiguas costuras.
  7. Repetir con la otra barrera. ¡Listo!
A la izquierda un pañal pendiente de reparación, a la derecha uno ya arreglado. Se observa perfectamente en la primera foto como la barrera antifugas ha perdido toda su funcionalidad.

La verdad es que las gomas estaban hechas una pena, habían perdido toda su elasticidad. Por unos 40 céntimos que me han costado 2 metros de goma y un ratillo de manualidades merece la pena, no es necesario comprar pañales nuevos si el problema es éste. He arreglado ya unos 4 pañales y como se puede ver en las fotos se nota la diferencia así que si tienes el mismo problema que nosotros te animo a que lo intentes. Además, aproveché para limpiar los velcros de los cierres, ya que aunque normalmente los cerramos para que no se les pegue nada en los lavados habían ido acumulando restos de fibras y algunos de mis cabellos.

2

Regala BIEN

Ya está aquí la Navidad y aunque este año esté siendo de lo más atípico y a estas alturas aún no sepamos bien cómo vamos a pasar estas fechas, siguen siendo días señalados, en los que se intercambian muchos regalos. Por eso, desde Madresfera nos habían propuesto escribir un post con opciones de compra cercanas, compras de valor, que impulsen la economía de nuestros barrios y ayuden a los pequeños comerciantes a superar este tremendo bache que aún no sabemos cuándo acabará. También campañas solidarias para que la alegría se comparta un poco más. He estado apunto de dejar esta entrada en el tintero pero he decidido finalmente publicarla aunque la anterior fue el resumen de este año.

Yo que vivo en Madrid no puedo negar que aún compro demasiadas cosas en grandes superficies, más de lo que me gustaría, pero también tengo algunas tiendas de referencia para pequeñas compras de mi día a día que os voy a compartir aquí ya que creo que en ellas podemos encontrar cositas chulas para regalar.

  • Eco Eko Cosmética Konsciente. Se trata de una tiendita encantadora en Ronda de Segovia 34. Nada más entrar el aroma del laboratorio, situado en el mismo local, te hace cosquillas en la nariz. Encuentras desde champús y jabones, a cremas, desodorantes, bálsamos o sueros para la piel que elaboran allí mismo con ingredientes de primera calidad. Muchos de ellos se pueden adquirir en versión sólida, envueltos en preciosas telas, y algunos de los líquidos pueden servirse a granel. También distribuyen productos que no elaboran como maquillajes, esmaltes de uñas o cepillos dentales entre otros, que cumplen siempre el criterio de ser respetuosos con el medio ambiente. Vicky y el resto de las trabajadoras de la tienda son un encanto que resolverán las dudas que puedas tener.
  • Calzados Lobo. Situada en el 30 de la calle Toledo, esta zapatería que ha visto pasar el tiempo desde que abriese en 1897, presume de vender productos fabricados en España (salvo unas pocas excepciones). Yo suelo comprar aquí las zapatillas de tela que le ponemos a la mayor en verano, también hemos comprado alguna vez merceditas, y tienen ibicencas, esparteñas, botas rocieras y zapatos de baile, entre otros. La última vez que entré, hace solo unos días, ha sido la primera que he estado a solas con los dependientes. Antes de la pandemia siempre estaba llena, de turistas extranjeros pero también de gente de otras zonas de Madrid, y por lo que me contaron sí han notado que han bajado las ventas, aunque compensan un poco con las ventas online que pueden hacerse desde la web.
  • Traficantes de sueños. Si quieres regalar un buen libro puedes acudir a esta tienda en C/ Duque de Alba 13, muy cerquita de la Plaza de Tirso de Molina. Tienen sobre todo libros políticos, feministas, ensayos… Pero también hay una sección de literatura infantil y juvenil y si algo de lo que buscas se les ha agotado te lo traen o te indican alguna librería cercana donde encontrarlo.
  • Slow shop granel. ¿Una tienda a granel? ¡Pues por qué no! A lo mejor a alguien le gustan mucho los tés e infusiones y puedes prepararle una cesta, pero también podrás encontrar peines para el pelo, cepillos de dientes y otros artículos de higiene y para mascotas, todo eco-responsable. En la Ronda de Toledo 36.
  • The Circular Project. La verdad es que no he comprado nada aquí porque llevo tiempo sin adquirir ropa pero me gusta su filosofía. En Ventura Rodríguez 22.
  • L’obrador. Es una pequeña pastelería en Avenida Manzanares 38, donde encontramos una gran variedad de productos. A alguien le pueden gustar unas pastas o unos bombones o puedes pasarte a comprar el roscón o unos bollos para acompañar el café de la merienda. Lo hacen todo ellos y los precios son muy asequibles.
  • Dolmen. Situada en la Ribera de Curtidores 32, es una papelería y juguetería algo peculiar. Tiene el aspecto de un supermercado o un almacén y cuentan con libros, multitud de puzzles, disfraces, juegos… También material didáctico, instrumentos musicales y multitud de material para escritura y manualidades. Muchos de esos productos los venden en gran formato o packs para escuelas pero si a tus peques les gusta dibujar salen muy bien de precio. La única pega es que para pagar con tarjeta te piden un gasto mínimo de 5 euros y que hay que bajar una escalera, por lo demás es un lugar genial en el que compro bastante.
  • Juguetería Sarasús. En la calle Atocha 88. Es una juguetería de toda la vida, pequeña y llena de cajas pero con un personal muy agradable que te atiende enseguida. Los juguetes son los típicos juguetes comerciales, los mismos que puedes encontrar en cualquier gran superficie.
  • La casa de la miel. También en la calle Atocha, en el número 95. Oye, que puedes hacer una cesta con productos de la colmena (miel, jalea, polen, propóleo…), unas hierbas para las infusiones o caramelos. También tienen semillas por si quieres hacer un regalo a alguien al que le guste el cuidado de las plantas. La tienda en sí merece la pena, es como viajar en el tiempo, y el personal es muy agradable.
  • Mercería Muskaria. En pleno centro del bonito Buitrago del Lozoya, en la calle de la Fuente 4. En su tienda Estela vende hilos, lanas, botones, gomas, cintas y cualquiera de esas cositas que siempre encontramos en las mercerías, pero además puedes encontrar mochilas, bolsos, faldas, sudaderas y otras prendas que salen directamente de sus manos. Llenas de color y completamente únicas. También tiene mordedores, bandanas y otros artículos para bebés y es la amabilidad personificada así que si vas por Buitrago y encuentras la tienda abierta, ¡no lo dudes!
  • También puedes regalar sesiones de servicios que usen habitualmente o que les hagan falta: fisioterapia, psicología, coach, balneario, peluquería, estética, asesoría de imagen… La oferta es infinita.

Dentro de las campañas solidarias:

  • Las adopciones simbólicas de animales amenazados que nos propone WWF.
  • Los bebés pelones de la fundación Juegaterapia que ayuda a los pequeños con cáncer son un regalo genial para los niños.
  • La fundación Menudos Corazones también tiene una tienda con productos super chulos que puedes adquirir para regalar a tus allegados a la vez que el dinero revierte en una buena causa.

Y hasta aquí lo que se me ocurre por hoy. Editaré la entrada si tengo nuevas ideas pero vamos a ver si entre todos logramos un cambio en esta sociedad hiper consumista que se cansa de todo rápido. Necesitamos bajar el ritmo y nuestros barrios necesitan seguir estando vivos. ¡Hagámoslo juntos!

Photo by monicore on Pexels.com
2

#Mi2020bloguero

Un año más llegamos a los últimos días de diciembre, días de revisión, y este año raro, pandémico, que ha pasado por mi vida así como de puntillas, no va a ser diferente a los demás. Como el año pasado, Madresfera nos ha vuelto a proponer que compartamos nuestro resumen anual, y aquí va el mío.

En lo que respecta a este blog sigue siendo un sitio muy modesto y algo desestructurado. En sus inicios quise dotarlo de un aire profesional pero poco a poco he ido intercalando entradas algo más elaboradas con otras más vivenciales. La verdad es que me daba un poco de pena comprobar que las entradas más documentadas, las que escribo con más cuidado, han sido casi siempre las que menos interés han suscitado, tal vez los canales que uso para su difusión no son los adecuados porque como me dijo un allegado una vez refiriéndose a alguna de mis entradas: “Sí, esas cosas que escribes para mujeres…”. Que no son en realidad para mujeres solo pero sí tal vez para un nicho de madres y padres muy concreto. En general me gusta en lo que somosMaPis se ha convertido porque me sigue divirtiendo y eso es muy importante para mí. Luego os cuento sobre mis futuros proyectos.

En este 2020 he escrito bastante y las visitas han crecido un poco con respecto al año pasado. En total y sin contar esta entrada, he publicado 26.924 palabras, repartidas en 38 entradas y no sé ni por qué ni cómo a partir de septiembre empecé a recibir visitas de diferentes países del continente americano para leer la entrada titulada Resonancia límbica y neuronas espejo, que ha sido la más visitada este año. Busqué en Google y resulta que en ese momento mi entrada aparecía indexada en cuarto o quinto puesto. Ni idea de cómo llegó ahí, pero gracias a ella los últimos meses del año el blog se ha colado en algunos rincones de EEUU, México, Argentina,… El coronavirus fue el protagonista indeseado e inesperado de muchos textos, especialmente durante las semanas que transcurrieron esperando que volviera a haber cole. Y es que este virus nos ha cambiado la vida, a todos, a los que lo han sufrido en sus carnes por supuesto, a los que han perdido algún familiar por descontado, pero a todos nos ha dejado (nos está dejando) tocados. El confinamiento en España fue a mis ojos muy severo, en especial hacia los niños, y es verdad que no teníamos ni idea de a qué nos enfrentábamos pero mantenerlos tantas semanas viendo la calle a través de un cristal es algo que les va a dejar huella a muchos. Además, se vendió la idea de que eran super contagiadores asintomáticos (en lugar de denominarlo Portador Asintomático que es una figura que ya existe con respecto a otras enfermedades). Ahora se ha venido demostrando todo lo contrario, que los peques se contagian poco y cuando lo hacen no contagian demasiado. Yo tengo la impresión de que desconocemos muchas cosas, de que hay muchos intereses que se cruzan y lo emborronan todo. Creo que lo mejor que podemos hacer por nosotros mismos es fortalecer nuestro organismo, darle armas a nuestro sistema inmune con las que defenderse si se encuentra con este SARS-COV-2 y no dejarnos arrastrar por el pánico.

Para el año que viene tengo pensado abrir un nuevo blog más enfocado a mi trabajo, un blog al que poder remitir a mis pacientes en busca de ejercicios específicos o si les interesa algún tema de salud en concreto. Como osteópata me encanta el trabajo acompañando a mujeres, hay muchos tratamientos farmacológicos e intervenciones quirúrgicas que podrían evitarse haciendo un abordaje de este tipo y creo que falta mucha divulgación para hacer llegar ese mensaje a las mujeres. En cualquier caso mi idea es seguir escribiendo aquí, aún me falta camino por andar, ahora son dos vidas las que tenemos que aprender a cuidar, la tarea se nos ha multiplicado. Así que desde aquí te invito a que sigas acompañándonos en este viaje, te deseo un 2021 lleno de vida, de risas, de algún que otro viaje y ojalá que de muchos besos y abrazos. Desde aquí uno virtual muy grande, ¡Feliz 2021!🤞🍀❤️💋

Photo by Olya Kobruseva on Pexels.com
0

Caldo de Navidad

¡Hola! Me llamo Chalma y me encanta el chocolate pero papá y mamá dicen que no puedo tomarlo a todas horas, ni siquiera todos los días. Jo, qué fastidio, con lo rico que está. También me gusta el pollo asado, la pasta y el caldo. ¡Me encanta el caldo! Es mi cena favorita. El pescado es lo que menos me gusta, puag, tiene espinas y está blanducho y la lombarda tampoco, que huele a pedo. 😷

¡Caldo para cenar!

¿Os he dicho que he tenido una hermanita? Sí, es bastante mona. Se llama Sara. Lo peor es que cada vez que Sara llora mamá la coge, la acuna, le canta y a mí… me dice que me vaya con papá, que chiiiiissss, la voy a despertar. Qué rollo, si lo sé me pido otra muñeca y no una hermana, porque ¿sabéis qué? Me la ha dejado Papá Noel. Yo ya sabía que lo de las cigüeñas no era verdad pero no acabo de entender qué tuvo que ver Papá Noel en todo esto. Bueno, yo por si acaso ya les he dicho a mis amigas que no pidan a los Reyes ningún hermanito ni ninguna hermanita no vaya a ser que les hagan caso.

Es que Sara es muy mona, pero duerme mucho. Y hay que limpiarle el culo cada dos por tres. Y no habla, solo hace ruidos raros, papá dice que habla en “sujili”, no sé, igual es lo que hablan en el país de Papá Noel, como dice la abuela que la trajo él…

El día que la trajeron íbamos a cenar en casa de los abuelos. Me había hecho la abuela un caldo para mí, muy especial, y me había prometido un postre que me iba a encantar, pero cuando llegamos a su casa mamá se hizo pis encima, ¡haaalaaa! Como si fuera una niña de la guarde, y todos se pusieron nerviosos.

Mamá llevaba todo el día un poco rara, a lo mejor se concentraba para aguantarse el pis, no sé. El caso es que se fueron, papá y mamá a hablar con Papá Noel, a ver si les daba a Sara. Yo me quedé con los abuelos y me comí mi caldo de Navidad (huuuuummmm, qué rico), algo que la abuela decía que era primo del pollo asado y de postre chocolates y a la mañana siguiente los abuelos ya tenían en el móvil 100 fotos de Sara. “Mira lo que te ha dejado Papá Noel”, decía la abuela todo el rato.

Esta mañana fui a comprar con papá y con mamá al súper, y con Sara claro, no hay manera de quitársela de encima. Mamá me preguntó si me apetecía cenar caldo. “Síiiiii”. “Mira, pues nos llevamos éste caldo de Navidad, que está en oferta”. ¿De Navidad ha dicho mamá? No por favor, que la última vez que cené caldo de Navidad me desperté con una hermana, mejor cómpramelo de pollo o de verduras… ¡O de pescado, incluso! Pero de momento no me arriesgo, ¡que mañana vienen los Reyes y no quiero más sorpresas! 🙄😱

0

Piojos

Éste es nuestro tercer año de cole y el primero que hemos tenido que vernos las caras con los piojos. Horror. Personalmente no los sufrí más que una vez a tan corta edad que no lo recuerdo. Sí me acuerdo en cambio de cuando estaba en preescolar, con 5 años, que un compañero los tuvo y yo me los imaginaba saltando de cabeza en cabeza.

¿Qué son?

Los piojos son unos insectos que viven de manera parasitaria en el cuero cabelludo de las personas. No tienen alas ni son capaces de saltar, solo cuentan con seis patas con las que corren como Usain Bolt. Además huyen de la luz, lo que sumado a su pequeño tamaño y su color, les hace pasar bastante desapercibidos a no ser que se ejecute un examen concienzudo de la cabeza sospechosa de estar infectada.

¿Qué comen?

Se alimentan de la sangre del huésped, para ello muerden el cuerpo cabelludo o la piel de la persona, inyectando a la vez una sustancia anticoagulante para facilitar la extracción. Sus lugares favoritos son las proximidades de las orejas y la zona occipital. A veces encontramos picaduras en el cuello también.

¿Transmiten enfermedades?

No, afortunadamente no son vectores de transmisión de enfermedades, aunque sí son muy molestos. A veces puede ocurrir que por rascado de las picaduras éstas se infecten pero en sí el piojo no provoca ninguna enfermedad.

¿Cómo se contagian?

Por contacto directo, ya sea al juntar las cabezas o bien al compartir ropa, sombreros, gorros o complementos para el pelo. Como decía más arriba no vuelan ni saltan.

Photo by Pixabay on Pexels.com

¿Cómo se reproducen?

Poniendo huevos, a los que denominamos liendres. Los dejan adheridos a los cabellos, justo en la raíz, próximos al cuero cabelludo. Son unas perlitas diminutas de color brillante que como digo dejan pegadas al pelo.

¿Cómo se tratan piojos y liendres?

Entramos en la parte más peliaguda de la cuestión. Eliminarlos es un verdadero rollazo.

Tradicionalmente se usaba el vinagre, que lo que hace es ayudar a despegar las liendres pero no tengo tan claro que mate nada de por sí. También se atribuyen propiedades pediculicidas al árbol del té y otros aceites esenciales aunque algunas fuentes dicen que pueden ayudar en la prevención pero no en la erradicación.

Entre los químicos, existen diversos productos en el mercado, algunos son insecticidas pero evidentemente pueden afectar a la salud de los peques porque no siempre se erradican a la primera. Además el uso de estos productos ha generado piojos super resistentes que no mueren tan fácilmente. La otra familia de productos que puede utilizarse y que creo que hoy en día está más en boga es la de los geles que los atrapan y los matan por asfixia. Publicitan que matan tanto piojos como liendres y algunos incluso dicen que basta con un minuto de aplicación. Hay que asegurarse de extender el producto por todo el cuero cabelludo y de la raíz a las puntas y después retirarlo según las instrucciones. Las farmacéuticas sin embargo aconsejan dejar el producto al menos 30 minutos y repetir la aplicación en una semana.

Y de eso, como con casi todo, hay quien también ha hecho negocio: los centros para erradicar piojos. Estuve valorando esa opción y escuché opiniones de personas que los habían probado. En general lo que hacen es aspirar el cabello, lavarlo con un producto especial, cepillarlo con la lendrera sector a sector y en muchas ocasiones incluyen revisión en una semana. Su precio no es barato, en torno a los 65-100€ según el largo del cabello, y por lo que me dijeron quienes lo habían probado tampoco son milagrosos.

Personalmente creo que todos los productos pueden ayudar, prefiero los que asfixian mejor que los insecticidas, pero lo único que los erradica es el cepillado con lendrera y el repaso minucioso de los cabellos para eliminar las liendres, por lo que en personas con pelo abundante el asunto lleva un rato.

También es importante cambiar sábanas, toallas y demás enseres de la persona o personas infestadas el mismo día que se haga el tratamiento con el producto elegido, pues los piojos viven al menos 24 horas fuera del cabello.

¿Entienden de edad?

Pues no. Tienen sus preferencias, como los mosquitos, posiblemente por el pH de la sangre y según parece no les gusta el pelo teñido con tintes químicos, así que si eres de las que lee cuentos por la noche, cabeza con cabeza a tu peque, igual tienes visitantes no deseados.

Si tienes la mala pata de que entren en tu casa… ¡Suerte y paciencia!

0

Bizcocho marmolado sin gluten

Es época de calabazas y como contaba en la última entrada en la que escribía sobre Halloween la nuestra ha acabado hecha pastel. Bueno, en realidad pasteles, porque nos dio para hacer dos. Os cuento.

Lo primero que he hecho ha sido cortarla en dos, colocarla en una bandeja de horno y asarla a 180° unos 30 minutos. La he dejado en el horno apagado para que acabase de cocinarse. Después de comer nos hemos puesto Pichón y yo a hacer el bizcocho que había previsto pero al pesar la carne de la calabaza me he dado cuenta que era el doble de lo que necesitaba, así que he decidido hacer dos pasteles. El primero ha sido bastante fiel a la receta que había encontrado, lo único que he cambiado el aceite de coco y la mantequilla por AOVE de tipo arbequina y en lugar de levadura le he puesto bicarbonato. Antes de llevarlo al horno lo he probado y el sabor no me convencía así que le he puesto una cucharada de miel 🤷. Creo que me ha salido bien pero me ha defraudado un poco porque el coco no me gusta demasiado y para mi gusto se nota demasiado y le confiere una textura un tanto extraña. No obstante nos lo estamos comiendo.

Con la otra mitad de la calabaza he hecho otro bizcocho. Me he basado en una receta que he encontrado en internet pero he hecho una versión sin gluten y menos edulcorada que nos ha encantado a los tres mayores. Aquí van los ingredientes:

  • 300 g de calabaza asada
  • 205 g de harina de arroz
  • 50 g de azúcar panela
  • 100 g de AOVE arbequina
  • 3 huevos
  • 20 g de cacao puro sin azúcar
  • 1 cucharadita de bicarbonato

Primero se baten los huevos y se añade el azúcar. Como os digo, en la receta original indicaban 160 gramos de azúcar, a mí me parece una barbaridad pero está claro que eso depende del paladar y para nosotros con 50 está perfecto. Cuando la mezcla tenga un aspecto cremoso se añade el aceite y se sigue mezclando suavemente. A continuación se añade el puré de calabaza, después 185 gramos de harina y el bicarbonato.

Se divide la mezcla en dos partes iguales y se le añade el resto de la harina a una de ellas mezclándose bien y el cacao a la otra parte haciendo lo mismo.

El molde puede ser desmontable o si no tienes puedes engrasar las paredes del que vayas a utilizar con aceite.

Para que el bizcocho tenga esa mezcla de color tan vistosa y divertida se va poniendo en el molde una capa de cada mezcla, de la de con cacao y luego de la de sin cacao, alternando varias veces y una vez listo se lleva a cocinar al horno que estará a 180° durante unos 40 minutos con calor arriba y abajo.

Rico, rico. La calabaza le da una textura un poco húmeda y como es un alimento dulzón creo que admite ponerle poco azúcar a la receta. Además con la harina de arroz lo hacemos sin gluten. Creo que la próxima vez voy a probar a hacerlo con boniato asado y tal vez incluso me pueda ahorrar todo el azúcar.

La próxima vez le hago foto que este ha pasado a mejor vida antes de poder ser retratado.

1

Halloween versión S

Nuestro hogar no es muy de tradiciones y ésta de Halloween los dos adultos de la casa no la sentimos ni nuestra. Para nosotros es algo que estudiábamos para entender la cultura anglosajona en nuestras clases de inglés, pero igual que se estudiaba el Día de Acción de Gracias o el 4 de Julio. No perteneció a nuestra infancia fuera de los libros y en nuestra época juvenil, que fue cuando se empezó a celebrar en España, no nos subimos al tren y continuamos sin adoptarla como nuestra, sin embargo Pichón pertenece a otra generación y ha crecido con las brujas, los zombies y las calabazas asomando en cada escaparate a finales de octubre.

El año pasado nos reunimos con la excusa de Halloween con algunos de los vecinos de nuestra comunidad porque la tradicional fiesta de cierre de piscina no pudo celebrarse en su momento por lluvia. Cada familia llevó algo de comida y hubo unos cuantos que se ofrecieron para decorar el local donde nos reunimos. Como todos los disfraces que teníamos eran de princesas y yo estoy en mi onda de reducir residuos, convencí a Pichón para que fuera disfrazada de Miércoles Adams: un vestido negro de puntitos, una camisa blanca con el cuello de lentejuelas que asomaba por encima del vestido, medias, botas negras, un par de trenzas y maquillaje para hacerla ver pálida y ojerosa. Le dije que se pusiera muy seria, que Miércoles no sonreía. A Pepita le puse un tutú morado que en su día hizo para Pichón una paciente mía que es encantadora y una camiseta negra a la que cosí una pequeña calabaza que hice con un trozo de gomaeva: Brujita calabaza. Una vecina se llevó a Pichón y alguna otra niña a pedir caramelos por las casas: ¡Truco o trato! La verdad es que nos lo pasamos fenomenal.

Este año, debido a la pandemia, no podemos repetir esa fiesta y en el colegio no han permitido disfrazarse. Pichón quería decorar la casa y nos pidió que compráramos unas calabazas de plástico. Os podéis imaginar la respuesta. Y ayer, que nos dedicamos a pasear por el centro con Pepita mientras su hermana estaba en el cole, acabamos entrando en el Mercado de la Cebada donde nos topamos con un puesto en el que vendían calabazas y ambos nos acordamos de nuestra mayor.

Yo, que hace días descubrí no sé ni cómo un blog de cocina que me ha encandilado, http://www.missblasco.com, le dije a Papi: “Pues hombre, una de éstas si le compraba para decorar. Cuando pase Halloween la aprovechamos para hacer una tarta”. Y es que ya había visto esta receta en el blog de Francesca y me parecía genial.

Nuestras calabazas 🎃🎃

En cuanto a disfraces yo pensaba que iba a pedir disfrazarse de bruja o cualquier otra cosa pero solo ha dicho que quería aprovechar las pinturas que le trajo el Ratoncito Pérez, que ya vino a visitarla hace unos días, para que le dibujase una calabaza en la cara. Está realmente obsesionada con las calabazas este año, así que cuando vio la decoración de Samain de Arancha y Marco alucinó en colorines, pero como veis ¡No es para menos!

Calabazas DIY de Samain 🎃🎃

¿Y vosotros? ¿Celebráis Halloween o Samain? Nosotros ya veis, hemos montado un Halloween con S. Con S de Soso pero también S de Sostenible. 😜

1

Ratoncito Pérez

En España y otros países latinos, el Ratoncito Pérez, es el encargado de dejar un regalo a cambio de los dientes de leche que se le van cayendo a los más peques de la casa. En otras tradiciones como la anglosajona esta figura se representa por Tooth Fairy (Hada de los dientes) pero en muchas otras los protagonistas son roedores: la francesa con su Petite Sourise (Ratoncita), la italiana con su Topolino o en diferentes países asiáticos donde los niños lanzan sus dientes pidiendo como deseo que el definitivo crezca como un diente de ratón. Por si no lo sabes, los dientes incisivos de los roedores no dejan de crecer nunca, por eso tal vez la tradición haya unido la salida de los dientes definitivos a estos animales. En Madrid el Ratón Pérez tiene incluso una casa museo en la céntrica calle Arenal.

Los dientes de leche comienzan a aflojarse en torno a los 6 años. Hay caídas de dientes prematuras y en función de la edad a veces es interesante consultar con un odontopediatra que valore la necesidad de colocar algo en el espacio hasta la salida del nuevo diente (o no). Y también a veces ocurre que los dientes de leche tardan en caerse o incluso no llegan a caerse. Conozco varias personas adultas que conservan aún piezas de leche.

La caída de los dientes es por lo general algo que los peques viven como una fiesta, supongo que tiene algo de iniciático, es un cambio importante y evidente, un indicador de que van creciendo por lo que lo viven como una reafirmación de ser un poco más mayores. A algunos, al verse mellados, se les acaba la alegría pero en general enseñan “la puerta” que se les ha hecho en la dentadura sin ningún pudor. Además sin que se lo hayamos contado en casa conocen la “existencia” del Ratón Pérez y esperan con ilusión la moneda o el regalo que le dejará a cambio de su diente.

En la clase de Pichón el año pasado ya hubo quien perdió algún diente, con 4 años, así que cuando ella se ha dado cuenta de que sus dos incisivos inferiores están empezando a aflojarse ha comenzado a imaginar qué le dejará el Ratoncito debajo de su almohada. A mí, que yo recuerde, sólo me dejaba una moneda, pero como me dijo ella el otro día “mamá es que de tus tiempos ha pasado ya mucho”🤷🤣 “Toma, ve a por otra”, pensé yo.

Ahora deja peluches, juguetes e incluso secadores de pelo. A ella que no le gusta nada que le seque el pelo me decía que a ver si el ratón le dejaba un secador, en fin… Vistas sus expectativas, pensamos dejarle algo especial por la caída del primer diente y no solo una moneda, así que nos pusimos a pensar: un cuento, algún muñeco pequeñito,… Y en la juguetería encontré la solución: unas pinturas de cara. Le encanta que le pintemos la cara, por ella iría cada día con un dibujo y las que tenía ya estaban muy gastadas, así que le cogí unas pinturas nuevas. También le compré un coletero con pompón, como se le mueven dos tengo así preparados los detalles para cuando llegue el gran día. No me gustaría que por cada diente le dejemos un regalo, pero si vamos a dejarle algo por lo menos voy a intentar que sean cosas pequeñas y más o menos útiles.

Puerta mágica para que el Ratón pueda pasar. ¡Alfombra incluida!

Es otra prueba para nosotros como MaPis, para afianzarnos en nuestra intención de criar dos personas cuyos principios no se basen en el afán de la posesión y especialmente del consumo rápido. Es difícil, realmente difícil. Si en aquellos ya lejanos tiempos míos yo a veces me sentía mal por recibir menos regalos navideños que muchos de mis compañeros (a algunos ya les visitaba Papá Noel) no me puedo imaginar la presión de ella si compara el volumen de posesiones materiales que ella tiene con el de alguno de sus compis. Tratamos de poner en valor lo importante que es el reciclaje, pero sobre todo la reducción y la reutilización de materiales. Hay mucho merchandising alrededor de todo lo infantil. ¿A quién se le ocurrió que este pequeño roedor necesitaba una puerta para entrar en casa de los niños a recoger los dientes? Y si buscas por internet encuentras mil modelos de puertas… A Pichón una mamá del cole le preguntó si tenía la suya preparada y ella llegó a casa y dibujó una, con felpudo y todo para que se limpiase los pies. Cuando veo éstas cosas supongo que algo estaremos haciendo bien.