Abrigo de porteo

Si eres un MaPi de la variedad “Sherpa” al que le encanta portear a su bebé, el abrigo de porteo te parecerá un gran invento para sobrevivir al frío del invierno.

Con Pichón el primer invierno usamos un fular elástico cuyo tejido era polar, por lo que resultaba muy calentito y con la tela que me ataba a la cintura le podía tapar los pies y las pantorrillas que era lo que quedaba al aire. Además diría que la porteábamos sobre todo estando de viaje, por Madrid, para el día a día, no tanto como a Pepita y desde luego si veíamos que el día estaba frío iba al carro con su saco bien tapada.

Sin embargo ahora, la situación es otra. Veréis, Pichón va a uno de los coles más grandes de la capital. Cuenta con unos 1400 alumnos, por lo que las entradas y salidas del centro son un tanto ajetreadas y encima cuesta arriba. Hay mañanas que no sé si vamos al cole o a una gymkhana. Si las puertas aún están cerradas nos hacemos hueco entre la multitud de niños, MaPis y Yayus para llegar hasta la puerta de acceso de infantil vigilando que ninguna mochila rodante nos atropelle. A veces hay que esquivar perretes olisqueadores deseosos de nuevos amigos y como Pichón ronda el metro de altura entre tanta gente hay que ir con cuidado de que ninguna persona la pise porque hay quien solo ve la meta y no se fija en el camino. Una vez una abuela que llevaba la mochila de ruedas del nieto le dio un viaje a la pobre y encima ni le pidió disculpas. Por las tardes hay que subir dos plantas por la escalera ya que la recogemos directamente en la clase así que si sólo va uno a recoger a la mayor (y esto lo suele hacer Papi) hay que sacar a Pepita del carro y subir con ella en brazos, lo cual no es problema si está despierta pero si está dormida una de dos, la sacamos estropeandole la siesta o le pedimos a alguna persona conocida si se puede quedar un momento con ella abajo. En fin, que para nosotros es más práctico cargar a la peque en el porteo y darle la mano a la mayor para hacer el camino al cole.

Yo soy quien la lleva por la mañana habitualmente por lo que cuando Tania me ofreció en préstamo su abrigo de porteo dije que sí de inmediato. Había pensado comprar o hacer una funda para protegerla del frío y que pudiésemos usar tanto Papi como yo. Ya había hablado con la abuela para ver si le parecía factible confeccionarla pero al llegar el abrigo desechamos la idea.

Este abrigo de porteo básicamente es una prenda que cuenta con dos cremalleras, una en la parte frontal y otra a la espalda (por lo que el lado derecho se puede separar por completo del izquierdo). Además tiene una pieza rectangular que se engancha mediante cremalleras al abrigo, ya sea a la parte delantera si porteas a tu peque delante o a la trasera si lo llevas a la espalda. Al usar el abrigo, ambos, porteador y porteado, vais dentro de la misma prenda por lo que si entráis a un local o a algún medio de transporte público donde haga calor puedes retirártela sin tener que bajar al peque del dispositivo de porteo. Esto es muy útil si vas a estar poco rato en ese ambiente o si el peque se ha dormido y no quieres interrumpir su sueño sacándolo del dispositivo. Además, si no vas a llevar al bebé puedes retirar la pieza “extra” y usarlo como abrigo normal. Esto por ejemplo es muy práctico si llevas al bebé a algún sitio (guarde, abuelos, mamá de día) y lo dejas al cuidado de otras personas. Guardas esa pieza junto con el dispositivo de porteo y listos.

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Paseo una mañana de lluvia con Pepita en el porteo. ¡Sí, eso blanco que asoma es su gorro!

Hay parejas que compran el abrigo para usarlo los dos, en algunos el corte es muy unisex por lo que es una buena opción. Hace poco nos cruzamos con una familia que porteaba a su bebé. Tanto el padre como la madre llevaban el mismo modelo de abrigo de porteo que uso yo. Es otra opción si piensas portear mucho aunque no sea la más económica. Si eres manitas y te gusta coser puedes convertir tu abrigo normal en uno para portear delante. Para ello sólo habría que comprar una cremallera que se acople a la del abrigo escogido y una tela. Hay telas tipo softshell que repelen el agua y tienen polar que creo que cumplirían genial la función. Se trataría de recortar un rectángulo de esa tela con el largo del abrigo (teniendo en cuenta los dobladillos, claro) y de unos 30 cm de ancho.  Luego habría que montar la cremallera para poder acoplar la pieza que cubriría al bebé.

Con el abrigo de porteo tu peque irá bien protegido del frío y solo será necesario que le pongas un gorro para proteger su cabeza y oídos de las inclemencias meteorológicas. ¡A nosotras nos encanta!

 

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